Reforzar los programas de vacunación e invertir en prevención son las bases para alcanzar un sistema sostenible

vacunas-2Según se recoge en el informe “La aportación de las vacunas al bienestar social: una visión general”

  • El informe analiza los resultados y la efectividad que ha tenido la introducción de las vacunas en la salud de la población española en las últimas décadas.
  • La tos ferina, las paperas y la rubeola disminuyen su incidencia; mientras que la varicela, el neumococo y el virus del papiloma humano experimentan un aumento de casos.
  • España es uno de los países más adelantados en la aplicación de las vacunas como herramienta preventiva con una cobertura media de vacunación del 95% en la edad infantil.
  • Por cada euro invertido en vacunas, se evita un coste directo de entre 3,9 y 4,9 euros.
  • El gran avance tecnológico de las últimas décadas permite disponer de vacunas más seguras, más eficaces y más coste-efectivas y abre un nuevo campo hacia las vacunas terapéuticas, como las vacunas contra las drogas de abuso (nicotina, por ejemplo), y hacia nuevas vías de administración como vacunas inyectadas sin agujas, comestibles o transcutáneas.

Madrid, 27 de febrero de 2013.- En la actualidad, los casos de sarampión en España suponen un 0,02% de lo que representaba la enfermedad hace tres décadas. Mientras en 1986 se diagnosticaron 220.096 casos, en 2009 esta cifra disminuyó hasta 44, con un impacto muy positivo en la reducción de hospitalizaciones y en la mortalidad asociada a la enfermedad. Hechos que, tal y como se analizan en el informe “La aportación de las vacunas al bienestar social: una visión general”, elaborado por la Fundación Gaspar Casal y el Instituto Max Weber con la colaboración de Sanofi Pasteur MSD, derivan directamente de la introducción de los programas de vacunación.

“Los datos de incidencia y morbilidad hospitalaria en el caso del sarampión muestran una tendencia hacia la erradicación desde el año 1999, cuando se alcanzaron coberturas de vacunación próximas al 80% de la población. Sin embargo, debido a los brotes declarados desde entonces, se sabe que no se alcanzarán los objetivos de la OMS de erradicación”, resume Juan del Llano, director de la Fundación Gaspar Casal. Para Ricardo Brage, director general de Sanofi Pasteur MSD, la desaparición de la “percepción de riesgo” ante determinadas enfermedades en vías de eliminación “da lugar al abandono de las coberturas de vacunación óptimas y, en consecuencia, abre las puertas a que la enfermedad resurja en el entorno”.

El informe “La aportación de las vacunas al bienestar social” que se ha presentado hoy en Madrid analiza los resultados y la efectividad que ha tenido la introducción de las vacunas en la salud de la población española en las últimas décadas. Según ha puesto de manifiesto el director del Instituto Max Weber y coordinador del estudio, Santiago Pérez, “este informe es una revisión divulgadora del papel de la inmunización en la construcción de la salud”. Para ello, se ha estudiado la incidencia de las enfermedades prevenibles por vacunación entre 1986 y 2009, la evolución de los ingresos hospitalarios provocados por estas patologías (1992 a 2009), y la morbimortalidad. “Los sistemas de vacunación han contribuido al aumento en la calidad de vida, el desarrollo y el bienestar social y ha logrado que las poblaciones sean más sanas y más ricas”, señala del Llano, y es que el aumento de la esperanza de vida impacta positivamente en la contribución al PIB del país.

En cuanto a la evolución actual de las diferentes enfermedades prevenibles por vacunación, en términos de incidencia, morbilidad y mortalidad, el estudio concluye que la difteria extingue su incidencia; la tos ferina, las paperas y la rubeola disminuyen la incidencia; la tuberculosis, el tétanos, las hepatitis A y B, el meningococo y el sarampión tienen tendencia a disminuirla. Por el contrario, la varicela, el neumococo y el virus del papiloma humano experimentan un aumento.

España, un país líder en vacunación

Desde la introducción de la primera vacuna -la viruela- en 1880, España es “uno de los países más adelantados en la aplicación de las vacunas como herramienta preventiva, no sólo por su cobertura vacunal gratuita, sino por su activa política por parte de las autoridades y los profesionales sanitarias”, indica Juan del Llano.

Las tasa de vacunación en los diferentes tipos de vacunas analizadas alcanzan porcentajes superiores al 95% de la población en 2010, una cifra que va en línea con las tasas en las que se mueven los países desarrollados, de entre el 92% y el 99%. Los países en vías de desarrollo, sin embargo, varían sus cotas de cobertura ampliamente, entre el 30% y el 70%. “Alcanzar coberturas altas de vacunación es uno de los objetivos de salud pública para lograr la inmunidad colectiva, es decir, para proteger a los individuos vacunados y a los que no lo están. Y es que la disminución de la carga de la enfermedad infecciosa aumenta la esperanza de vida –lo que afecta al tiempo dedicado a las actividades productivas-, mejora la calidad de vida y disminuye los costes directos e indirectos provocados por la enfermedad”. En este sentido, y en opinión del director del Instituto Max Weber, el reto es ampliar la inmunización progresivamente a más enfermedades. “La investigación está mirando al futuro con optimismo, pero la política y la economía deben mirar todavía a un presente que necesita mucho trabajo y muchas correcciones”, añade.

Un euro de inversión, 4 de ahorro

“Las vacunas son una de las intervenciones de salud pública que directamente ahorran recursos y costes a los sistemas sanitarios y a la sociedad en su conjunto”, afirma el director de la Fundación Gaspar Casal. De hecho, se ha cifrado que por cada euro invertido en vacunas, se ahorran entre 3,9 y 4,9 euros de costes directos evitados, “una cifra que sería muy superior si añadiéramos los costes indirectos en términos de bajas laborales y pérdidas de productividad evitadas”, añade este Juan del Llano. Por su parte, Santiago Pérez indica que “la inversión en el desarrollo y aplicación de los programas de vacunación es un proceso muy costoso, pero todas las inversiones que se han hecho en las distintas vacunas han terminado siendo rentables; y son tanto más rentables cuanto más se aplican” y subraya que “la prevención es un acelerador del desarrollo económico y social”.

“En una situación económica como la actual, de dificultades financieras y recortes en los presupuestos públicos, las vacunas deben, más que nunca, demostrar su coste-efectividad, ser sostenibles y viables desde el punto de vista financiero”, indica Ricardo Brage. Asimismo, estima que el coste de desarrollo de una vacuna está en torno a los 500 millones de dólares y precisa un tiempo medio superior a los 18 años para pasar del laboratorio a las personas. “Además, y a diferencia de los medicamentos tradicionales, el proceso de producción de las vacunas es complejo y prolongado. De hecho, puede alargarse más de un año, ya que los procesos de calidad para garantizar la seguridad de las vacunas así lo requieren”. Por ello, Ricardo Brage solicita a las autoridades “un marco estable para poder hacer frente al desarrollo vacunas y seguir garantizando la prevención de la población”.

Las vacunas del futuro

El gran avance tecnológico de las últimas décadas ha dado paso a la manipulación de los agentes infecciosos a través de la ingeniería genética, las técnicas del ADN recombinante y la bioinformática, lo que permite disponer de vacunas más seguras, más eficaces y más coste-efectivas. El futuro de las vacunas está dirigido por un lado, a desarrollar vacunas específicas para poblaciones étnicas concretas en las que se observa una mayor incidencia de enfermedades, y por otro, a diseñar vacunas con alta efectividad entre poblaciones heterogéneas, como puede ser una vacuna universal frente a la gripe.

La búsqueda de nuevas vías de administración o lograr dosis únicas son también otro de los focos de la investigación en inmunización. “El objetivo es lograr formas de administración más fáciles y seguras”, señala el director general de Sanofi Pasteur MSD. Las vacunas inyectadas sin agujas, comestibles, las que se administran a través de las mucosas (oral, rectal, nasal o vaginal), y las transcutáneas son algunas de las líneas de innovación que se están siguiendo.

Las dianas terapéuticas son otra de las caras de la moneda del desarrollo que se está produciendo en el campo de las vacunas. Mientras la principal aplicación de las vacunas ha sido la prevención y el tratamiento de enfermedades infecciosas, la tecnología abre además un nuevo campo hacia las vacunas terapéuticas, “como es el caso de las vacunas emergentes contra las drogas de abuso”, apunta Juan del Llano, quien añade que “las miradas están puestas principalmente en el desarrollo de la vacuna contra el VIH, la malaria o el Alzheimer”.

Para el director da la Fundación Gaspar Casal, “el panorama es esperanzador pero, desafortunadamente, poco conocido e insuficientemente valorado por la sociedad”.

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